Hace unas semanas, un alto ejecutivo del periódico El Nuevo Día me dijo que los desarrolladores estaban presionando a la prensa para que ignoren y le hagan "boycott" a las acciones de Tito Kayak. Me dijo que estaban amenazando de retirar los anuncios del periódico si se continuaban publicando noticias que les perjudique a ellos (los desarrolladores).
Antier, Tito Kayak se trepó nuevamente en una grúa, guardias de seguridad le dispararon, el está lesionado, le están negando ayuda médica, etc. y los periódicos apenas lo están cubriendo. Algunos periódicos publicaron unas pocas líneas; otros periódicos... ni eso.
Me preocupa que la redacción de los periódicos estén dejándose llevar por las presiones del departamento de ventas. Pueden contactarme (…) pero no quiero que se cite mi nombre en ningún reportaje o noticia.
Atentamente,
(anónimo)

5 comentarios:
¿Qué es lo que queremos hacer?
A riesgo de presentarme como políticamente incorrecto, debo comenzar por señalar que si este espacio es un primer paso hacia el propuesto observatorio de medios, la distancia que ha de recorrerse es maratónica. Tan temprano en el camino CALAHONDO parece dirigirse a ser un mero departamento de quejas donde “denunciar” los desmanes periodísticos de los medios / empresas de comunicación del país. Este modesto inicio podría llegar a considerarse hasta patético, en la medida en que –aparentemente – los colaboradores son periodistas profesionales.
Mi juicio no esta basado en el anonimato de la colaboración –eso es harto entendible en medio de los hostiles ambientes laborales que son las redacciones de los medios – sino en la falta de responsabilidad en la queja / denuncia misma. Reconozco el canon ético que garantiza la confidencialidad de la fuente, pero, ¿cuáles desarrolladores están presionando a END para que no publique nada relacionado con Tito Kayak? (jueves 8 de diciembre –Boicot a Tito Kayak); o bien ¿cuáles son esas coberturas “superficiales, sensacionalistas, desbalanceadas, con agendas personales…” que asignan los editores de qué medios? (domingo 28 de octubre –A veces es una tortura).
Hasta donde conozco, la función de un observatorio de medios –“media watch,” si mi inglés no me falla) – es la de denunciar con nombre y apellido los errores (intencionados o no), atropellos y desmanes generales que los medios / empresas de comunicación comenten en el proceso de informar al público. El efecto de la denuncia es de doble acción. Por un lado, alerta y educa al público sobre una lectura crítica de la información que ofrecen los medios, y por otro apela al sentido de responsabilidad social de éstos (los medios) para promover una cobertura informativa veraz, confiable y responsable.
No ha de faltar quien levante una bandera en defensa de las habichuelas de cualquier colega o amigo implicado. Señores, ¡esto no es personal! Se trata, no solamente del mejoramiento de los profesionales de los medios, sino del mejoramiento en la calidad de la información que el público recibe.
La necesidad de una mejor calidad en la información, al igual la necesidad de mejores periodistas, no apunta necesariamente hacia la mediocridad profesional. Meramente señalo al evidente espacio para mejorar que todos reconocemos en el gremio y en nuestros respectivos talleres. ¿Cómo se llega a eso? Bueno, un observatorio de medios es un primer paso. Pero este paso tiene que ser en firme, y con la disposición de asumir las responsabilidades y consecuencias que todo proceso de cambio conlleva. De lo contrario, todas las denuncias o señalamientos que tengamos en torno a nuestra profesión sólo servirán como “conversation piece” en el departamento de quejas de alguna barrita sanjuanera.
Bâhir Farûq
END y sus fuentes
Todos los periodistas conocemos de los requisitos que la profesión impone en torno a la verificación de la información, el valor de la adjudicación y la confiabilidad de las fuentes, entre muchos otros, al momento de publicar. Sin embargo, parecería que para END estos requisitos aparentemente tienen como frontera las aguas territoriales de Puerto Rico.
Recurrentemente el “gran periódico” publica en sus ediciones de fin de semana la columna “Breves de Cuba” en su sección de Mundiales. Sin pretender pasar juicio sobre la veracidad de la información allí contenida, la columna es una especie de mesa sueca (perdón por el cubanismo, quise decir “buffet”) de supuestas denuncias en torno al deterioro de las condiciones sociales y servicios gubernamentales en la mayor de las Antillas. Al final de ésta aparece el epígrafe: “Fuente: Carta de Cuba”
Es precisamente con ese epígrafe que el editor de la sección de Mundiales pretende hacer pasar esta columna como información periodística bona fide, como si se tratara del muy conocido segmento de Breves Mundiales que todos los servicios de información proveen, o que dependiendo del periódico, sus corresponsales preparan.
¿Quién firma la “informativa” epístola cubana? ¿Por qué no se identifica al redactor? ¿Cuáles son sus fuentes? Ciertamente, en algunos de sus “despachos” el columnista adjudica la información a “personal que labora” en alguna agencia del gobierno cubano, “medios de prensa,” y menos frecuentemente cita al periódico Granma, aunque sin incluir la ficha bibliográfica.
Aun cuando para cualquier estudiante de primer año de periodismo esta información no es apta para ser publicada tal como se presenta, lo cierto es que END y su editor de Mundiales entienden que sí lo es. No puedo menos que preguntarme –aunque sea retóricamente – si el editor de Comunidad de ese “gran periódico” me publicaría una carta detallando lo deficiente de los servicios municipales de Guaynabo, o el creciente número de personas sin hogar en dicho municipio.
Casi no puedo esperar para ver mi “by line;” Carta de Guaynabo City.
Bâhir Farûq
La razón de CALAHONDO es mantener un lugar de intercambio de información valiosa para promover un periodismo de calidad. Me parece que Bahir Faruq sólo ve una parte de la primera propuesta de contenido (o edición). En efecto, allí se incluyen dos críticas puntuales: una del trabajo interno de un diario y otra que consiste en una observación de un día de noticias en TV. Pero hay más: se incluye una nota de México, unas recomendaciones de lecturas sobre ética periodística, y varios enlaces para videos críticos de la prensa contemporánea de EEUU, entre otros.
No veo razón alguna para no incluir quejas o denuncias puntuales sobre la vida dentro de las redacciones. ESO ES ALGO QUE NUNCA SE COMENTA, ¿por qué no hacerlo? La autocrítica es esencial para promover un periodismo más atento a su responsabilidad social.
Hay que darle una oportunidad a esta experiencia y ver cómo se desarrolla. La paciencia es buena consejera de la sabiduría.
Luis Atento Delopeor
Para ver el récord
En el ejercicio periodístico una de las formas más efectivas de informar correctamente es refiriéndose al récord. En este caso debemos estar Atento(s) a la misión que propone el creador de este espacio –“…crear un OBSERVATORIO DE MEDIOS en Puerto Rico… mientras eso toma cuerpo, aquí va una PRIMERA MUESTRA…” –. (el énfasis es mío)
Tomando eso en cuenta, no puedo menos que preguntarme, ¿a cuáles “dos críticas puntuales” se refiere el muy Atento colega? ¿A la ristra de calificativos que otro compañero adjudica a un periódico no nombrado? ¿A la recapitulación general de los primeros segmentos del noticiario de Univisión de hace unas semanas?
Considerando solamente la acepción que el diccionario de la RAE ofrece para el término “crítica” (f. EXAMEN y JUICIO acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc. –(una vez más, el énfasis es mío) –), es imposible considerar que en estos casos estemos delante de “dos críticas puntuales”.
En lo relacionado a la práctica periodística en otras partes del mundo, coincido en que es información relevante y pertinente. No obstante, debe puntualizarse que todo eso debe presentarse como valor añadido al proyecto en curso.
Finalmente, reconozco que es imposible pretender que un hijo nos salga maratonista a las pocas semanas de nacido. Pero, si eso es a lo que aspiramos, entonces, más que meramente “darle una oportunidad,” lo que debemos hacer es entrenarle para que enfrente la carrera que tiene por delante. La paciencia es sólo virtud cuando la urgencia no nos derriba la puerta. ¡El entrenamiento debe comenzar ya!
Farûq
Danos la oportunidad de ver alguna colaboración tuya, en los términos que crees ideales para este espacio. De ese modo tu crítica podría dejar alguna huella importante en este esfuerzo, por lo que estaremos todos muy agradecidos. Lo fundamental es echar adelante la reflexión sobre el periodismo que hacemos.
La profesora Aileen Estrada hizo una encuesta hace unos cinco años y encontró que más del 80 por ciento de los periodistas se "autocensuran" o han sido testigos de casos de censura. El por ciento baja considerablemente cuando se les pregunta si ellos han sido censurados.
La moraleja de este estudio es que revela con cuánto miedo se trabaja en las salas de redacción y dept. de noticias en Puerto Rico. Mientras del gobierno se publican cientos de notas de sus manejos interiores, de la prensa, el llamado cuarto poder, no se publica nada. Ese imperio embrutece y por eso debemos darle paso a las quejas y las denuncias sobre situaciones internas. El temor a represalias es tan grande que nadie de los que han escrito críticas puntuales ha querido colocar su verdadero nombre. Con eso hay que bregar. Y es muy probable que por mucho tiempo la crítica se realice desde seudónimos o en forma oblicua.
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